Quizás uno de los mayores retos que enfrenta un líder de jóvenes es tener que luchar con varios elementos propios de su identidad de líder de jóvenes. Entre ellos el mayor problema que enfrenta, además de la presión por ser líder y de la responsabilidad de sus muchachos, es tener que luchar con un personaje conocido en el mundo posmoderno como el «líder del terrorismo», específicamente el pecado sexual entre nuestros adolescentes.
Tal vez en algún momento de su vida usted tuvo relaciones sexuales sin haber estado casado(a). Ahora se siente decepcionado porque siente que le falló a Dios. ¿Cómo puede aliviar esa carga abrumadora? ¿Puede acaso volver a obtener su virginidad? Si Jesús le dijo a Nicodemo que podía nacer de nuevo, ¿puede decirle a un joven que puede volver a ser virgen? Y si es así, ¿qué tipo de virginidad sería esa?
Muchos pastores parecen tener problemas en cuanto a cómo tratar a los jóvenes de sus iglesias. Generalmente podemos explicar su confusión en forma racional. Muchos de nosotros nos hemos olvidado cómo se siente la juventud. En medio de horarios, la preparación de sermones, y los muchos problemas que heredamos gracias a nuestra posición..
Con este artículo continuamos con la serie del Terrorismo posmoderno, el pecado sexual. En el primer artículo el autor afirmó que como líderes necesitamos cuidarnos a nosotros mismos de ser presa de la sensualidad y servir al pecado con nuestra sexualidad. Para ello ofreció principios para que líder huya por su vida. En este segundo artículo, el autor saca a luz las verdades, que se oponen al terrorismo del sexo, que motivan al joven a huir por su vida.
Hay muchas preguntas que los adolescentes de hoy se hacen, y es posible que ni usted ni yo nos las hicimos en nuestra adolescencia
Los momentos más tristes y amargos de nuestra historia son conocidos como pruebas. En realidad no es así, pero la gran mayoría de jóvenes, incluyéndome, lo vemos de esta manera.


