Quiero hacer hincapié en el peligro de la vocación espiritual. Me temo que este artículo va a sonar como malas noticias, pero creo que podemos traer sanidad para nuestra vocación si conocemos los principados y potestades que pueden venir a distraernos de nuestro llamamiento.
Si usted es como yo, entonces no le agradan los conflictos y cree que si no aprende a manejarlos, tal vez no tenga que hacerles frente. Sin embargo, el conflicto es tan inevitable para los cristianos que Pablo le dice a Timoteo: «todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Ti. 3:12).
Terminar bien no significa alcanzar la perfección, sino como Pablo, proseguir hasta el final para que cuando éste llegue, nos encontremos aún creciendo en amor e intimidad con Cristo. Los autores compararon escritos sobre los muchos líderes que estudiaron, tanto de los que han terminado bien como de los que no han terminado bien. Los que terminaron bien parecen haber tenido algunas características similares y a los que no terminaron bien les faltaban esas mismas características. Estas cinco características son estudiadas en el artículo.
El fenómeno de sectarismo religioso entre los evangélicos de hoy es más vigente y predominante de lo que estamos dispuestos a admitir. ¿Qué hacemos con aquellas personas que realizan el ministerio de otra forma que nosotros?
El tema del dinero es siempre delicado y difícil de tratar, Pablo incluso nos dice que el amor al mismo es la raiz de todos los males(1 Ti. 6.10 ). ¿Qué hacía Jesús? ¿Qué principios lo orientaros, cuáles lo dirigieron en sus finanzas? y ¿qué podemos conocer de su carácter y de su manera de actuar comprendiendo ese aspecto de su vida?
Hemos sido fuertemente influidos por el surgimiento de las «mega- iglesias». No podemos ignorar el impacto ni la presión que ejerce esta tendencia sobre nosotros...


