Es fácil caer en la trampa de los resultados rápidos cuando se enfoca atención en los resultados más que en el recorrido para alcanzarlos. La verdad es que la alegría está en el trayecto, en la disciplina diaria de crecer en los detalles de la mente, cuerpo, y espíritu.
¿Cómo se hace para terminar bien la carrera cristiana? A lo largo de los años todos hemos visto a muchos líderes prometedores contribuir significativamente a la extensión del Reino. No obstante, algo ocurrió en sus vidas que les impidió terminar bien. Es importante que le demos mayor consideración a esta cuestión fundamental...
El proceso comunicativo es altamente complejo, y eso se ve reflejado en el funcionamiento de un grupo. Algunas veces los líderes notan que el resultado de su mensaje no es el que esperaban y que, además de eso, las relaciones interpersonales se ven afectadas.
Es imperioso señalar que a pesar de nuestras debilidades o falta de preparación, cada creyente puede ejercer influencia en su mundo para la gloria de Dios. Con la autoridad de la Escritura, el autor garantiza que Dios es más que capaz y está más que dispuesto a concedernos el poder para llegar a ser personas de tremenda influencia para gloria de su nombre.
El problema más grande al cual se enfrenta todo líder es el de la motivación. ¿Cómo podremos hacer mejor uso de las motivaciones a fin de ayudar a nuestras congregaciones a ministrar más eficazmente? El autor comparte ocho formas que ha encontrado muy eficaces en su propio ministerio.
A veces creemos que los conflictos entre creyentes se solucionan cuando hay un vencedor y un perdedor. Muchas veces estas personas creen que están resolviendo un conflicto; no obstante, en muchas ocasiones, el problema continúa y hasta se puede generar uno nuevo.


