Los líderes existimos para guiar y dejarnos guiar. Especialmente para ser guiados por el Espíritu Santo. Aunque predicamos y enseñamos acerca de ser guiados por el Espíritu Santo, cuando llega el momento de ser guiados por él nos parece cuesta arriba y hasta no discernimos que el Espíritu Santo nos está guiando. Por lo regular la dirección del Espíritu de Dios nos introduce en cambios, giros inesperados y creación de nuevos escenarios. Existen dos tipos de líderes que se diferencian por su reacción a la dirección del Espíritu Santo.
Aquellos que están en el ministerio enfrentan dos tentaciones en relación a las posesiones materiales: la austeridad y la intemperancia. He aquí un resumen del Libro III, Capítulo 10 de La Institución de la Religión Cristiana del Reformador Juan Calvino (1509-1564).
Guía de estudio que contiene ocho consejos prácticos para la formación de un equipo de liderazgo adecuado.
Si como es bueno que los nuevos creyentes tengan su "curso introductorio" es el que se les enseñan las creencias básicas de la fe, también es recomendable que estos otros hermanos provenientes de otras iglesias locales tengan una charla introductoria.
A fin de cuentas, el escuchar, nos hace meditar en algo muy claro: ¿Cuál es nuestro motivo para oír? El motivo correcto: simplemente el deseo de ayudar a otros brindándoles asistencia en verdad eficaz.
Un cuerpo productivo y maduro no es un accidente. Es el resultado de obedecer cuidadosamente las instrucciones de Dios. Al observar la voluntad de la cabeza, los miembros se relacionarán adecuadamente y edificarán al cuerpo.


