Si uno escucha hablar a un grupo de esposas de pastores, tendría la impresión que somos las personas más perseguidas, maltratadas y sobrecargadas de trabajo. Pero consultar a otras mujeres, con maridos dedicados a otras tareas, me enseñó varias cosas.
Si hiciéramos una lista de hombres y mujeres a quienes Dios ha honrado, ¿quiénes vendrían a nuestra mente? Moisés, los profetas, los apóstoles y misioneros que han dado sus vidas por el Señor. ¿Y qué de aquella mujer que entregó a su propio hijo? La vida de una mujer que puede marcar la suya.
El liderazgo constituye siempre una paradoja. En un sentido, es un privilegio y una gran honra. Se trata de un sitio al que todos alguna vez quisiéramos acceder y que nos pone como modelos en algún aspecto de nuestra vida o ministerio. Sin embargo, en otro sentido, puede llegar a ser un suplicio. A menudo, en este tramo de la vida una busca con desesperación el cartel que misericordiosamente indique: «¡SALIDA!»
¿Qué podemos hacer cuando nuestro hijo nos informa que es homosexual?, ¿cuándo nuestra hija resulta embarazada y sabemos que ocultarlo tras un matrimonio apresurado va a ser aún peor?. ¿cuándo nuestros hijos se drogan, abusan del alcohol o tienen otras adicciones igualmente pecaminosas? ¿Qué harías tú como líder?
Un veterano del ministerio pastoral comparte su perspectiva acerca de este tema
¿Por qué será que puede haber dos mujeres con la misma edad, ambas son solteras, una parece muy satisfecha y la otra no ? La autora ofrece algunas pautas que pueden ayudar a las líderes a relacionarse positivamente con las mujeres solteras.


