¿Alguna vez sintió a Dios como su enemigo?, ¿lo culpó de los sinsabores y dolores que experimentó en esta vida?, ¿se sintió tentada de acusarlo de indiferencia e insensibilidad?, ¿pensó en él como un Dios castigador?
Toda la existencia está llena de sorpresas buenas y malas. Si bien Dios nos da oportunidades y nos llena de una esperanza que el mundo no conoce, no basta con ser moralistas y religiosos. Es necesario entender quién es él y cuál es su propósito para nosotros.
Espiritualidad y misión son dos caras de una misma moneda. No resulta suficiente decir que son dos aspectos complementarios, sino que son indisolubles. El Espíritu se relaciona con nosotras para que podamos unirnos a él en la realización de sus planes. Así, relación y realización son dos aspectos de un mismo sentido.
Aferradas a la Palabra de Dios y firmes en la búsqueda constante del bienestar familiar y personal, Leda Barrientos, Helen Matamoros y Jenny Salazar han sabido sortear las múltiplespresiones que les ha impuesto el título de «esposas de pastores».
Ofrece principios que deben dirigir a la consejera cuando atiende un caso de bulimia o anorexia nerviosa. Para ello presenta la experiencia de una mujer que sufrió de bulimia a fin de ejemplificar lo que le ayudó a salir de la crisis de esa patología.
Esta mujer siempre quiso que la oración fuera una parte consistente y significativa de su caminar con Dios. ¿Qué hacer para que esa sensación de que estaba en la presencia del Señor durara todo el día? La autora nos cuenta cómo descubrió y aprendió lo que significa «orad sin cesar».


