¿Alguna vez sintió a Dios como su enemigo?, ¿lo culpó de los sinsabores y dolores que experimentó en esta vida?, ¿se sintió tentada de acusarlo de indiferencia e insensibilidad?, ¿pensó en él como un Dios castigador?
Toda la existencia está llena de sorpresas buenas y malas. Si bien Dios nos da oportunidades y nos llena de una esperanza que el mundo no conoce, no basta con ser moralistas y religiosos. Es necesario entender quién es él y cuál es su propósito para nosotros.
Espiritualidad y misión son dos caras de una misma moneda. No resulta suficiente decir que son dos aspectos complementarios, sino que son indisolubles. El Espíritu se relaciona con nosotras para que podamos unirnos a él en la realización de sus planes. Así, relación y realización son dos aspectos de un mismo sentido.
Más y más personas viven atrapadas en el resentimiento y el rencor. La práctica del perdón no forma parte del entrenamiento de nuestros niños. Dado el gran desafío que representa el perdonar, debemos preguntarnos cuáles son las actitudes que subyacen a nuestra conducta y qué principios deberíamos aplicar para ser liberadas de las garras del odio.
Le dije a Dios que yo tenía ciertos derechos, y uno de ellos era tener a mi esposo conmigo.
Muchas parejas cometen el error de pensar que el decir: «¡Sí, quiero!» significa «¡Lo logramos!». Dan por sentado que el solo hecho de subir las gradas hacia el altar es como si ya hubiesen saltado los escalones al séptimo cielo; la realidad, sin embargo, es otra.


