El liderazgo constituye siempre una paradoja. En un sentido, es un privilegio y una gran honra. Se trata de un sitio al que todos alguna vez quisiéramos acceder y que nos pone como modelos en algún aspecto de nuestra vida o ministerio. Sin embargo, en otro sentido, puede llegar a ser un suplicio. A menudo, en este tramo de la vida una busca con desesperación el cartel que misericordiosamente indique: «¡SALIDA!»
¿Qué podemos hacer cuando nuestro hijo nos informa que es homosexual?, ¿cuándo nuestra hija resulta embarazada y sabemos que ocultarlo tras un matrimonio apresurado va a ser aún peor?. ¿cuándo nuestros hijos se drogan, abusan del alcohol o tienen otras adicciones igualmente pecaminosas? ¿Qué harías tú como líder?
Un veterano del ministerio pastoral comparte su perspectiva acerca de este tema
¿Por qué será que puede haber dos mujeres con la misma edad, ambas son solteras, una parece muy satisfecha y la otra no ? La autora ofrece algunas pautas que pueden ayudar a las líderes a relacionarse positivamente con las mujeres solteras.
No sé si en algún momento de tu vida te has dado cuenta de que en las cosas que has extraviado, a lo largo de estos años, se encuentra tu individualidad como mujer. Te has sumergido enteramente en tus actividades cotidianas, con tus hijos, esposo, quehaceres del hogar, etcétera. De vez en cuando tienes una sensación de vacío en tu interior, cansancio e incomprensión.
¿Qué pasa cuando nace un bebé diferente? La iglesia debiera tener un papel activo para apoyar a las familias en especial a las madres que son abandonadas por sus cónyuges con un hijo con discapacidad mental. La autora nos orienta en cuanto a cómo podemos ayudar como iglesia a los padres de estos niños especiales.


