La encarnación de Jesús es un misterio. Para Dios todo es posible. Nada es imposible para Él, lo sabemos muy bien. Pero, aun así, la encarnación es un milagro extraordinario. Un milagro que desafía toda explicación. Un milagro tan grande que exige gran fe para creer en él.
Juan le cuenta a su Maestro que le prohibieron a un hombre que echara demonios en nombre su nombre. ¿Por qué actuaría el discípulo amado de esta manera? ¿Qué quiso decir Jesús cuando respondió que no se lo prohibieran? ¿Estarán los cristianos de hoy en día procediendo de la misma forma?...
Poco se puede añadir a lo mucho que se ha dicho ya sobre la película de Mel Gibson. Después que millones la han visto y han opinado, hemos escuchado y leído comentarios tanto positivos como negativos. No obstante, me parece que podremos apreciar más la película si la vemos no tanto como la misma Palabra de Dios sino como un sermón acerca de la Palabra de Dios. El autor apunta algunos pensamientos rápidos en esta dirección.
En el segundo artículo de la serie Vida, muerte y resurrección, el autor continúa el relato del profeta Eliseo y la mujer de Sunem. Aquí el autor nos hace reflexionar acerca de las distintas emociones que embargan el corazón humano después de la pérdida de un hijo y cómo Dios utiliza a las personas para ser instrumentos de consuelo.
La profecía es un elemento básico en la enseñanza de la Biblia con respecto a la revelación dada por Dios al hombre. Sin embargo, ¿cómo podemos saber si una profecía proviene de Dios o de la mente de un hombre? Martyn Lloyd-Jones, partiendo del libro de Habacuc, nos ayuda a comprender las características esenciales de la profecía para así reconocer la veracidad de esta.
¿Cuál fue el propósito de la encarnación del Cristo? Este sorprendente misterio es uno de los hechos más importantes para la humanidad. En el presente estudio se le examina primero como medio para corregir ideas falsas que el hombre creó; y en segundo lugar, como instrumento para obtener una nueva comprensión acerca de Dios mismo.


