No importa qué hayamos logrado u obtenido en la vida. Si no tenemos la santidad, hemos perdido lo fundamental. Para desarrollar el tema de la santidad el autor parte del imperativo de Pablo en Colosenses 3 de «desvestirse» y «vestirse». Por último destaca cuatro conceptos de 2 Corintios 7.1 de cómo el creyente llega a la santidad.
Formula una definición del amor divino partiendo del enunciado de que no es de carácter incondicional.
Ante todo, estoy aprendiendo que la oración es mucho más que hablar con Dios. Para mi, la dimensión más importante en la oración ha llegado a ser la de estar con Dios. Desde mi niñez sentí su presencia conmigo, pero sólo hace un tiempo, en oración, aprendí cómo estar con El y disfrutar de su presencia.
Dios levanta a sus siervos con el fin de usarlos para su gloria, no para la gloria del mismo siervo. Quienes hemos sido honrados con el ministerio de servir, sabemos que es para su gloria, lo reconocemos. Pero el peligro está en tener mala memoria, que al transcurrir el tiempo y ser elevados de posición, o ampliarse el radio de acción de nuestro ministerio terrenal, nos olvidamos de dónde nos salvó el Señor...
Casi puedo mirarlo, sentado con la pluma en la mano, dispuesto a escribir. ¿Qué será esta vez?, ¿Quién será el elegido?, silenciosamente mira desde su ventana, busca, investiga y te encuentra a tí.


