A veces salimos de un culto de adoración algo decepcionados porque hubo algo que no nos agrado. Nos ponemos a pensar que si las cosas se hubieran hecho de otra forma todo hubiera salido mejor. Sin embargo, debemos recordar que los cultos y servicios de adoración no fueron creados para llenar nuestras expectativas e intereses. El siguiente artículo nos hace reflexionar acerca de nuestras actitudes con respecto a los servicios de nuestras iglesias y cómo podemos cambiarlas.
Es verdad que los últimos años de un siglo, y sobre todo, los de un milenio, despiertan un gran entusiasmo espiritual y un renacimiento de la religiosidad en múltiples formas. Lo hemos presenciado nosotros; hemos sido testigos de una sorprendente euforia espiritual. Pero en medio de tanto entusiasmo, se hace necesario discernir los contenidos y sopesar las propuestas.
En la generación de Jeremías, la decadencia espiritual del pueblo era la más clara evidencia de lo errado del mensaje que le anunciaban los profetas. Este artículo es una mirada a la predicación en la carne y a la que se hace en el Espíritu. Se basa en reflexiones sobre el capítulo 30 del libro de Jeremías.
Ante la realidad de tantos «evangelios diferentes», corresponde que los cristianos nos preparemos espiritual e intelectualmente y que desarrollemos verdaderas comunidades de amor. «Probad los espíritus» y mucho cuidado con todas las ofertas en el supermercado de las sectas.
A medida que me acercaba al lugar, divisé un edificio enorme, moderno, recientemente construido, que se erguía imponente en el vecindario. Ya más de cerca, pude leer la inscripción: Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
El camino que sigue todo cristiano es un camino santo y por el debe comenzar el temor a Dios, para que todos a nuestro alrededor, sepan tomar ejemplo, sepan cuanto amamos el Nombre que es sobre todo nombre, y cuánto respetamos las cosas que son suyas...


