El autor nos ofrece el significado que encierra el bautismo de Jesús y cómo este simbolizó la transición de su vida privada a la pública para así continuar con el plan divino de la redención. Esta serie analiza los primeros treinta años de Jesús y los tres años de su ministerio. En esta parte se estudian los años de su vida pública.
Primero, las señales de algo que no anda bien, poco después el diagnóstico del médico: un cáncer linfático, más tarde el tratamiento con sus secuelas muy molestas. ¿Cómo enfrentar la realidad de una enfermedad devastadora? ¿Cómo mantener a la familia unida y fortalecida en medio de dolor?
El Tercer Milenio se nos presentó como un «gigante desconocido» que nos fijaba un plazo determinado y nos exigía respuestas sobre su aparición inminente. La respuesta parece que quedó en nuestras manos: ¿Apocalipsis o tiempos nuevos? Dice el autor que cuando los cristianos nos preguntamos por el futuro que hemos de encarar, la pregunta debe apuntar hacia cuáles serán los desafíos de nuestro futuro inmediato, de las décadas siguientes. Esta pregunta no habla de especulaciones sino de fidelidad a Dios en nuestra tarea profética. El autor propone algunos desafíos.
El ministro de Dios normalmente se prepara para los imprevistos de la mejor manera posible. Esto es parte de la escuela del liderazgo, «el buen líder debe prever los posibles problemas». Sin embargo, así como se puede levantar una densa neblina a nuestro paso, también se pueden levantar diferentes problemas en nuestra vida que nos toman desprevenidos.
El movimiento de Toronto y el avivamiento de Pensacola han generado una cantidad enorme de debates animados entre cristianos en todo el mundo.
Predicadores de un salvador al que quisieran olvidar.


