Si tú no puedes hacer nada que sirva, por lo menos puedes orar. El que así dice da a entender que el ministerio de la oración es algo de tan poco valor que se relega a las personas que tienen poca capacidad.
Una gran bendición que Dios puede dar a una nación o a un pueblo es concederle ministros fieles, sinceros y honestos. Pero así como esa clase de ministros constituyen gran bendición, también pueden ser una gran maldición si son son guías ciegos, no regenerados, carnales, tibios e inexpertos.
Alguien dijo que la mejor manera de lograr que un chico coma su comida es dejándole ver cómo sus padres disfrutan con la de ellos. Ruth Graham comparte cómo aprendió a amar la Biblia por el ejemplo que sus padres le dieron.
El retomo de Cristo será precedido por ciertos signos: predicación del evangelio a todas las naciones, conversión de la plenitud de Israel, gran apostasía, gran Tribulación...
Es cierto que para la mayoría de la gente hablar de la santidad hoy día suena aburrido, anticuado, fuera de lugar e incluso ridículo. Sin embargo, la santidad para el cristiano no es algo optativo; no es algo que se le ofrece como una opción, tómalo o déjalo. Es obligatorio, esta debe ser parte integral de la vida de todo seguidor(a) de Cristo.
Es común escuchar a hermanos decir: «La tengo», pero si les pregunto: «¿qué es lo que tienen?», la respuesta a es: «tengo la bendición», o «la sanidad», y en ocasiones: «recibí la unción». Mi llamado es que tengamos presente que no es la bendición, ni la sanidad, ni la unción; no es aquello que deseamos, sino algo mucho mejor. Es Cristo, es El mismo.


