La primera vez que Francia aparece en la historia del cristianismo se presenta acompañada de una legión de mártires;
Jesús dijo: «¡Cuán difícil es a los ricos entrar en el reino de los cielos!» (Lc 18.24). ¿A qué se refería Jesús al decir esto? ¿Será que no deseaba que sus seguidores tuvieran bienes terrenales? El encuentro de Jesús con el joven rico nos ayuda a reflexionar acerca de la importancia que le damos a las posesiones materiales. Si Jesús le pidiera, en este momento, que diera todo lo que tiene, ¿qué respondería usted?
Mucho se ha hablado, discutido, argumentado y hasta criticado la película La pasión de Cristo del actor y director Mel Gibson. Pues, es prácticamente imposible no darse cuenta del impacto que ya está causando en nuestro medio, tanto cristiano como secular. Noticias, comentarios, artículos, etcétera. son publicados diariamente en periódicos, revistas y sitios Web en todo el mundo. Hoy nos planteamos la siguiente interrogante: ¿Como cristianos cúal debe ser nuestra actitud ante esta realidad?
En el siglo XVII se desató una controversia en cuanto a la confiabilidad de los manuscritos originales del hebreo y griego de las Escrituras. Se discutía si estos podían ser tomados como norma de fe y conducta por la especulación de que habían sido corrompidos por los copitas. Francis Turretin (1623 1687), pastor, teólogo y apologista argumenta a favor de la confiabilidad de las fuentes originales. Notablemente sus palabras son tan atinadas y frescas como si las dijera hoy.
Sabemos que Dios tiene el control de todo lo que ocurre en la tierra; sin embargo, en algunas ocasiones y frente a algunas circunstancias, malinterpretamos a Dios e incluso olvidamos que las respuestas a nuestras inquietudes e interrogantes las encontramos en su Santa Palabra.
La caída del hombre provocó una separación entre Dios y la humanidad, y las repercusiones de dicha caída han afectado al hombre en todas sus áreas. Campbell Morgan analiza tres importantes áreas que se han visto afectadas por el pecado: la inteligencia, las emociones, y la voluntad. Descubra cómo estas tres áreas navegan en un mar de ignorancia producto del pecado original.


