Parte II
Casi puedo mirarlo, sentado con la pluma en la mano, dispuesto a escribir. ¿Qué será esta vez?, ¿Quién será el elegido?, silenciosamente mira desde su ventana, busca, investiga y te encuentra a tí.
¿Quién soy yo para hacer lo que tú me pides que haga? ¿Basado en qué imaginas tú que yo puedo realizar esa tarea? Eso es lo que nosotros muchas veces le decimos a Dios cuando nos da un encargo: ¿Quién soy yo para hacer esto o aquello? Yo soy nadie en verdad y nada puedo.
A menudo tenemos muy presente que Dios nos mandó a recoger la cosecha. Sin embargo, a veces nos olvidamos que esa «cosecha» es gente de carne y hueso que va rumbo hacia la muerte eterna. ¿Qué estas haciendo para mantener tu mirada en ellos?
¡Parecería que a América Latina le ha llegado la hora de volverse a Dios! Un análisis más detenido de la situación, sin embargo, pone en relieve varios motivos de preocupación respecto a la causa del Evangelio en América Latina en la primera década del siglo XXI. El autor nos plantea tres desafíos que la iglesia tiene para esta década.
El profeta Habacuc provee un excelente caso para analizar las actitudes humanas con respecto a la fe. El autor, Martín Lloyd-Jones, nos ayuda a descubrir la preciosa joya que se encierra en estos versículos y la forma en que podemos experimentar, en nuestro diario vivir, los principios aplicados por el profeta.


