El automóvil que estaba delante del mío retrocedía hacia mí, Yo estaba completamente quieto, esperando que la luz del semáforo cambiara. Como estábamos parados en una leve pendiente, el automóvil seguía deslizándose hacia mí, y aunque hice sonar la bocina preventivamente, sentí un ruido: el ruido del vidrio de mi faro delantero. Segundos más tarde, el semáforo puso su luz verde y el otro vehículo aceleró, siguiendo como si nada hubiera pasado. Lo seguí hasta que en el próximo semáforo pude hablar con su conductor.
Lutero ha sido admirado como personaje histórico y como gestor y líder de uno de los movimientos de mayor impacto en la historia pero, a su vez, ha sido traicionado ...
La Biblia nos enseña que las medidas disciplinarias deben aplicarse con justicia y sin ningún tipo de precipitación o apresuramiento. El dominio propio es para moderar nuestros impulsos, y evita que en nuestro deseo de servicio caigamos en el error de exagerar el sentido de la disciplina.
Es interesante notar que tanto en la vida cristiana como en la profesión del ministerio se entrecruzan infinidad de veces la tensión entre la forma y la esencia, el ritualismo y la espiritualidad, lo importante y lo accesorio. El protestantismo, y más aun la iglesia evangélica propiamente dicha, ha resultado, en más de cinco siglos de existencia, en una indiferencia casi total a las estatuas, símbolos, cruces y demás elementos ritualistas físicos.
En gran parte de su historia el cristianismo ha sido inflexible y severo. Y la causa o razón ha sido la misma: un concepto indigno, o un punto de vista inadecuado de Dios. ¿Cuál es el concepto que usted tiene de Dios? ¿Cómo lo percibe? El autor A. W. Tozer nos indica que depende del concepto que tengamos de nuestro Padre, así seremos nosotros. Entonces surge la pregunta, ¿cómo es Dios para usted?
Fue Albert Einstein quien, al descubrir algunos de los grandes misterios del universo, se dio cuenta de la gran disparidad que hay entre nuestro pensar y el pensamiento de Dios. El reconoció la necesidad de una «metamorfosis mental». Einstein dijo: «Quiero pensar los pensamientos de Dios tras El, pues todo lo demás es detalle». Reconoció lo que Isaías había aprendido 2.500 años antes, que los pensamientos de Dios no son como los nuestros, ni los caminos de Dios parecidos a los de nosotros (Is. 55.8).


