Nuestro ministerio a los niños no debe consistir sólo de contarles cuentos, aunque sean cuentos bíblicos. No es sólo cuestión de mantenerlos callados e interesados o lograr que hagan algo. Nuestro ministerio, nuestra primera responsabilidad debe ser principalmente evangelizarlos, claro está, sin ejercer ninguna presión sobre ellos.
El maestro que está comenzando su ministerio con niños o el más experimentado y oye hablar de consejería por primera vez se hace muchas preguntas. El siguiente artículo es el primero de una serie que nos ayuda a responder a dichas preguntas y a aprender varios principios que deben estar presentes en nuestro ministerio a la niñez.
Elena, Matías, Cristóbal, Elizabeth y Sara forman parte del Club del Descubrimiento y se reúnen todos los sábados para disfrutar experiencias con una maravillosa máquina: el Discovery 3. En el episodio pasado que continúa en este capítulo, los niños estaban de picnic con Jesús. Habían llevado sus emparedados al Club del Descubrimiento y se encontraban, con la ayuda de la "máquina maravillosa" en uno de los momentos en que el Señor estaba enseñando a la multitud.
¿Hay edad para llegar a ser salvo? ¿Puede un niño pequeño aceptar a Cristo como Salvador y estar consciente de lo que esto significa? ¿Qué dice la Biblia al respecto? Este artículo analiza varios versículos bíblicos del Antiguo y del Nuevo Testamento para ayudarnos a encontrar respuestas a estas preguntas.
Si un niño se te acerca para decirte que quiere confiar en Cristo, debes reconocer la importancia de este momento. Para prepararte para este vital ministerio es necesario, en primer lugar, pensar en los diez principios básicos que deberías conocer, comprender y tener en mente siempre que estés aconsejando a un niño que no es salvo. En el siguiente artículo, Sam Doherty expone cinco de estos diez principios fundamentales en el ministerio a la niñez.
En el servicio a los niños en riesgo, es urgente desarrollar ministerios más pertinentes a la realidad de las comunidades latinoamericanas. En este sentido, hay que tomar el reto de dialogar con las Escrituras y nuestro contexto misionero, con el fin de ser más pertinentes en nuestro servicio. Cabe preguntar: ¿Qué significa ser pertinente?


