Imagínate que en el mundo hay una enfermedad mortal que ataca a los niños. Miles mueren cada día. Imagínate que tú tienes la cura a esa terrible enfermedad. ¿Qué harías? ¿Dejarías que murieran? Claro que no. Ahora ya no lo imagines porque eso realmente está ocurriendo.
Los siguientes dos pasos nos ayudan a preguntarle al niño si verdaderamente desea seguir adelante y creer en Jesucristo. Además, nos proporciona una serie de sugerencias que nos ayudarán a guiar al niño en la forma en que debe pedirle al Señor que lo perdone y que empiece a reinar en su corazón.


