Un amigo al que le testifiqué me preguntó: «¿Por qué es que hay tantas denominaciones?». ¿Qué debería decirte? En realidad esto sonaba como una piedra de tropiezo en su camino hacia hacia la salvación. Cristo mismo también se encontró en situación semejante, cuando habló con la mujer samaritana...
A diferencia del concepto popular que ve al maestro como un simple transmisor de conocimiento, la Biblia presenta al maestro cristiano como alguien que ha sido dotado por el Espíritu Santo con la capacidad de explicar la Palabra de Dios con claridad de modo que resulte en edificación de los creyentes. Enseñar, en una palabra, es actualizar nuestros sentidos al pensamiento siempre vigente de Dios. Ahí está la importancia de nuestro liderazgo.


