Si usted está planeando iniciar grupo, piense bien: ¿cuáles son sus metas? ¿cómo piensa alcanzarlas? Recuerde la necesidad de iniciar el proyecto con clara intención de que sea un taller de trabajo en santidad, donde los integrantes vayan aprendiendo la Palabra de Dios y ejercitando sus dones en pro de sus hermanos. Esto exige el compromiso firme de cada miembro, tanto hacia el grupo como a sus metas.
Un grupo pequeño, como cualquier sistema activo, necesita que sus componentes trabajen armoniosamente. Como una orquesta sin partituras musicales daría lugar a una cacofonía, un grupo pequeño sin metas claras conocidas y compartidas por sus miembros no va a resultar más útil que un cotorreo comunitario.


