Nuestro enfoque debe estar en valorar y dar participación a los alumnos, propiciándoles respeto y libertad de expresión y retándolos con temas relevantes y proveyendo oportunidades para el éxito.
No podemos asegurar que exista una enseñanza eficaz que resuelva todos los problemas de los educadores, pero sí se puede decir que la aplicación adecuada de ciertas reglas puede facilitar la obtención de mejores resultados. Qué mejor ejemplo que el de nuestro Señor Jesús que adecuaba sus enseñanzas al contexto y cultura de la comunidad e individuos que lo seguían.
¿Cuándo debería iniciar un grupo de estudio bíblico, célula, o discipulado? ¿Cómo debería liderarlo? ¿Cuándo debería suspenderlo? Estas y otras preguntas surgen en la cabeza de una persona que desea empezar o que ya está involucrado un grupo pequeño. El siguiente artículo narra las experiencias de un hombre que inicio un grupo y que durante ese tiempo cometió muchos errores. Conózcalos y ¡evítelos!
Rechazar a otros porque son diferentes es una de las actitudes más comunes y vergonzosas del ser humano. Cómo enseñar principios que ayuden a despojar dicha actitud es una tarea fundamental para la formación del carácter. Esta historia ficticia es un excelente recurso para la reflexión y exhortación sobre el tema.
La exhortación nos es bien conocida. «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros...» Casi sin esfuerzo, podemos citar el resto del versículo: «sabiendo que como tales recibiremos un juicio más severo » (St. 3.1). Lo que nos resulta más complicado es entender el porqué de tal exhortación...
Si desea formar un ministerio de grupos pequeños, células o grupos de hogar en su iglesia, o tal vez re-organizar el ya existente, este artículo es para usted. El autor comparte con nosotros la metodología que utilizan en su iglesia para formar y mantener grupos pequeños de impacto.


