Dios trabaja mediante personas sumamente educadas, consistentemente fieles, bien preparadas y ubicadas en importantes posiciones pero, más a menudo, Dios usa gente común y corriente para que sea su gente verdaderamente influyente. El usa personas que suelen resistirse al comienzo, personas que no cumplen requisito alguno, personas que empiezan tarde y hasta aquellas que antes lo echaron todo a perder. Toda persona que lo desea puede ser influyente en la vida de otras personas, las características que se necesitan todos las podemos desarrollar con el estímulo muto de uno al otro y la ayuda continua de Dios.
Fidelidad, mansedumbre y templanza conforman el último artículo de la serie El fruto del Espíritu Santo. ¿Son estos frutos visibles en su vida? ¿Sabe diferenciarlos? El Espíritu Santo desea producir fruto en nosotros, entonces, ¿para qué esperar más? Empecemos hoy a vivir una vida marcada por el Espíritu.
¿Qué estamos ingresando a nuestra mente? ¿Con qué cosas estamos enriqueciendo nuestro capital ideativo? ¿Qué tipo de información nos está llegando, qué libros estamos leyendo, qué películas o programas de televisión estamos viendo, en qué conversaciones participamos?
Habacuc vivió hace miles de años; sin embargo, sus angustias y temores no son diferentes a los que puede experimentar un creyente actual. Este artículo analiza la actitud que el profeta Habacuc asumió en una oración que elevó al Señor. Esta oración encierra enseñanzas muy valiosas que pueden ayudarnos a examinar nuestras dificultades desde una perspectiva espiritual para así actuar como verdaderos hijos de Dios. Habacuc 3.12
El reconocido autor nos ayuda a descubrir un aspecto poco conocido en los mandamientos Dios entregó a su pueblo. Su revelación deja al descubierto el origen de toda buena obra. En la actualidad, la pregunta que muchos se hacen no es «¿existe Dios?», sino «¿qué clase de Dios es el que existe?»...
Se sentía paralizada, separada, no como ella suponía que debía sentirse una madre. Entonces, sobrecogida por un dolor que no podía descifrar, se estremeció con sollozos desencajados.Transitó a través de una oleada de emociones, dependiendo de la seria condición de su bebé minuto a minuto. Esperanzas momentáneas morían tan pronto como aparecían.


