La obra del Espíritu en el corazón humano no es mecánica ni automática. La voluntad y la inteligencia humanas deben cooperar con las buenas intenciones de Dios. Sin embargo, nuestra tendencia se caracteriza por el desequilibrio religioso. ¿Está usted espiritualmente equilibrado?
El ardor de la polémica en torno a la justificación por la fe durante los años en que surgió la Reforma produjo algunos escritos y puntos de vista extremos cuyo eco ha persistido hasta nuestros días. La comprensión de los creyentes sobre lo que Dios piensa de las buenas obras se vio enturbiada por dichas posiciones extremas. ¿Qué es lo que realmente la Palabra revela?
Todos tendemos a no estar vigilantes en la rutina. Y si vivimos por un tiempo semejante rutina, entonces inevitablemente nos aburrimos y con frecuencia nos descorazonamos porque, sencillamente, la rutina nos «derriba». Pero si los principios bíblicos de la vida espiritual operan de algún modo, con certeza ha de verse en las cosas rutinarias de la vida y ha de verse continuamente.
Un día mi abuela me dijo: «Dios conoce todas las cosas, aún los pensamientos antes que tú los pienses»... Jamás había escuchado algo tan perturbador como esa aseveración. Pero con el tiempo descubrí la hermosa verdad de esta declaración. ¡Dios tiene cuidado de cada cosa!, Él sabe que es mejor para nosotros incluso mejor que nosotros mismos....
La oración es indispensable en la vida espiritual, y todos aquellos que de corazón procuran orar, pronto sienten la necesidad de ser enseñados acerca de su práctica. Por eso hubiera sido sorprendente que la oración no ocupara un lugar destacado entre los múltiples temas que nuestro Señor Jesús, por excelencia hombre de oración, enseñó a sus discípulos.
En el amanecer de la resurrección, lo que más nos sorprenderá será el hecho de que, mientras estuvimos en la tierra, no amamos a Cristo en la medida en que podríamos haberlo hecho. Este artículo nos ofrece el desafío de evaluar nuestro amor a Jesucristo a la luz de lo que significa el amor a él.


