Cuando buscamos transmitir lo que estamos aprendiendo, las verdades adquieren aun mayor nitidez, pues nos vemos obligados a reflexionar detenidamente en las implicaciones de aquello que hemos oído.
La iniciativa de construir con nosotros una relación es exclusivamente del Señor.
La acción de tomar el yugo de Cristo no es solamente que él alivie la carga.
Al hacerse como uno de nosotros, logra cerrar la brecha que nos separa de él y consigue presentar una vida nueva.
La vida y las palabra de Dios son una y la misma esencia. En cambio, las palabras que pronunciamos nosotros son palabras recibidas de otros.
Los obstáculos que se presentan en el camino deberían servir para afirmar nuestra



