La preocupación delata una falta de fe en el amor de Dios.
La disciplina del ayuno nos ayuda a sujetar nuestro cuerpo a Cristo.
En el modelo de oración de Jesús, se dedica un buen espacio a los temas que son de interés a Dios y poco a las peticiones.
Como en el caso de los cuatro amigos, que su fe fue crucial para el paralítico, así sucede con nosotros también.
Debemos distinguir cuáles son las relaciones que representaban una amenaza para que podamos tener un compromiso claro y sin vacilaciones.
No importa si los asuntos que nos impiden una entrega absoluta a Cristo son buenos y loables, estos no pueden desplazarlo.



