En las palabras de la ley, sin embargo, estaba revelado el corazón de Dios.
Si no queremos que nuestro ministerio tambalee, debemos estar seguros de la autoridad que tenemos en Cristo.
La insólita acción de estos cuatro amigos revela, para nosotros, una convicción digna de imitación
Dios es aún Dios, a pesar de nuestros sentimientos y caídas, todavía él conserva un plan. Y ese plan es bueno y siempre incluye una cruz.
Los momentos en que hemos visto claramente la mano de Dios deberían alimentar en nosotros una actitud de mayor confianza.
Ante las decisiones Divinas lo único que nos queda por hacer es guardar silencio.


