El conocimiento que tenemos de Dios es un regalo de lo alto y cada revelación debe ser atesorada.
Es necesario que creamos que el descanso que precisamos viene de lo alto, no de la siesta, el feriado o las vacaciones.
Señor, haz que ningún rincón de mi ser sea privado de la luz de tu rostro.
Tal como lo hizo Jesús en su ministerio, debemos mostrar indiferencia por los parámetros sociales que tenemos por sagrados.
Nuestra respuesta acerca de la identidad de Jesús revela mucho acerca de nuestro corazón y del lugar que él ocupa.
Pero el que se juzga a sí mismo demuestra que el Espíritu Santo de Dios vive con libertad en su corazón.


