No se protege la mente tratando de resolver los problemas con el uso de la razón, sino con la disposición.
No es la voluntad de Dios que yo permanezca como un bebé espiritual.
El amor no conoce situaciones personales que lo libran de la responsabilidad de expresarse en forma práctica.
Jesús venció la tentación del yo retirándose en silencio, y al entrar en comunión con su Padre, encontró fortaleza.
Un líder debe conocer las necesidades del pueblo, vivir en condiciones similares a las de sus ovejas y mostrar.
Nuestro ministerio no necesariamente se concentra exclusivamente en temas «espirituales», sino que donde hay necesidad de ropa o alimento allí también podemos bendecir.


