La condición para ejercer la autoridad que hemos recibido es que estemos plenamente identificados con Cristo.
La aparición de la estrella debe servirnos para recordar que el Señor puede servirse de lo que él quiera para comunicarse con nosotros.
Podemos afirmar es que el Señor siempre ha provisto a su pueblo de personas sabias y entendidas en los asuntos del reino, que pueden formar y edificar a otros en una experiencia espiritual más sólida.
Nada logra semejante impacto sobre la vida de otros como el hablar de una experiencia que es real y vital en nuestras propias vidas.
Los tesoros más profundos y preciosos del reino están al alcance de los que menos recursos tienen.
Su buena voluntad, a diferencia de nuestros criterios tan selectivos y exclusivistas, no deja afuera a nadie, algo que frecuentemente ofende nuestras sensibilidades.


