La adoración es, en últimas instancias, el resultado de un dramático y profundo encuentro con Dios.
Las escenas celestiales contienen valiosa información acerca de la más sagrada vocación del ser humano.
La finalidad de todo lo que hacemos dentro del contexto de la Iglesia es la adoración a Dios
Hoy en día hay una gran influencia dentro de la alabanza en la iglesia, de música secular.
Más que una emoción, la adoración es la expresión visible de una relación profunda con el Creador.


