Nuestra condición de peregrinos significa abandonar las seguridades del viajero ocasional
El vértigo de la existencia moderna nos ha tornado poco sensibles frente al sufrimiento y la angustia de nuestros prójimos
El sufrimiento saca a relucir, como ninguna otra realidad, nuestra ineptitud.
La pasión en el ministerio se logra renovar mediante acciones deliberadas.
Hacer discípulos es un llamado a establecer relaciones, no una invitación a anotarse en un programa


