La angustia es el trampolín que nos impulsa a presentarnos ante el trono de gracia
La disciplina del ayuno nos ayuda a sujetar nuestro cuerpo a Cristo.
Es necesario que creamos que el descanso que precisamos viene de lo alto, no de la siesta, el feriado o las vacaciones.
Con oración podemos tocar vidas de maneras que no son posibles con otras actividades.
No se conoce a Dios por lo que se estudia a él sino porque se vive en la presencia de Él.
La oración puede contener palabras, pero nunca está limitada a las frases que pronuncian nuestros labios



