Un matrimonio nunca llega más alto que cuando están juntos de rodillas. Para que la pareja sea sólida se necesita un buen cimiento que es Jesucristo, y para que crezca, el culto familiar debe estar presente regularmente.
Un cambio de perspectiva hacia el matrimonio le permitirá mayor satisfacción en esta relación y un aumento de efectividad en el ministerio que desarrolla.


