Quien está dispuesto a esperar, aquel que está dispuesto a hacer silencio en su corazón y esperar la revelación
Dios no espera de aquellos que están ocupados en los asuntos del reino que contabilicen los recursos que ven al alcance de las manos.
No busquemos la sabiduría en la abundancia de argumentos, sino busquémosla en la sencillez y en la mansedumbre.
El líder sabio sabe que hay situaciones en las que no podrá ejercer el control.
Todo líder maduro, que ha prestado especial inerés por sus discípulos, debe pesar cuidadosamente sus palabras antes de emitirlas.
En el fondo del corazón del Señor Jesús estaba su disposición a limitarse y a ser más que prudente.


