La compasión tiene sus raíces en un atrevido gesto de Dios: el ofrecimiento de un amor sin condiciones.
Dios es aún Dios, a pesar de nuestros sentimientos y caídas, todavía él conserva un plan. Y ese plan es bueno y siempre incluye una cruz.
Y Jesús dijo: «Joven, a ti te digo: ¡Levántate!» El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Lucas 7.14–15 - NBLH
Y Jesús dijo: «Joven, a ti te digo: ¡Levántate!» El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Lucas 7.14–15 - NBLH
El sermón de Esteban es el texto en el que Pablo se basó para predicar toda su vida.
Si nosotros mismos no somos capaces de sufrir, no conseguiremos sufrir con otros.




