Si pudiéramos describir el matrimonio como un banco con tres patas, la ayuda del Espíritu Santo es la tercera pata en la relación. Hacemos lo que podemos, y dependemos de su ayuda.
En mi experiencia, las discusiones teológicas acerca de la adoración tienden a focalizarse en lo cerebral, no lo visceral, en la mente y no en el corazón.
Reflexiones sobre la parábola del Buen Samaritano, en Lucas 10
Las dos afirmaciones inaugurales de la iglesia, tanto la que Pedro pronuncia cuando la iglesia recibió al Espíritu Santo (Pentecostés) como la que Pablo declara cuando la iglesia recibe a los creyentes en su seno (bautismo), celebran la nueva vida en ese cuerpo que es uno, la recuperación del ideal de mutualidad en igualdad. En el primer artículo examinamos la declaración inaugural pronunciada en Pentecostés, en este segundo abordaremos la del bautismo, en Gálatas 3.26–9.
Las diferencias entre los hombres y las mujeres no deben ser un obstáculo para un trabajo compartido.
El Nuevo Testamento contiene dos frases que resultan muy fáciles de malentender: «pureza de corazón» y «sencillez de corazón».




