Con frecuencia las personas que se enfrentan a la decisión de casarse o no con alguien por quien se sienten atraídos, dicen que deben esperar en Dios para tomar una decisión definitiva. En principio eso está muy bien, pero ¿qué quiere decir «esperar en Dios»? ¿Que Dios mande a un ángel para que nos hable de su parte? ¿O recibir una profecía de alguien lleno del espíritu?
¿Quién soy yo para hacer lo que tú me pides que haga? ¿Basado en qué imaginas tú que yo puedo realizar esa tarea? Eso es lo que nosotros muchas veces le decimos a Dios cuando nos da un encargo: ¿Quién soy yo para hacer esto o aquello? Yo soy nadie en verdad y nada puedo.
El autor termina su análisis del pasaje «Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5.3). En este artículo, el autor nos ayuda a reflexionar acerca de la actitud de Zaqueo y la del hijo pródigo y cómo estos dos personajes fueron claros ejemplos de personas pobres en espíritu.
Jesús dijo: «¡Cuán difícil es a los ricos entrar en el reino de los cielos!» (Lc 18.24). ¿A qué se refería Jesús al decir esto? ¿Será que no deseaba que sus seguidores tuvieran bienes terrenales? El encuentro de Jesús con el joven rico nos ayuda a reflexionar acerca de la importancia que le damos a las posesiones materiales. Si Jesús le pidiera, en este momento, que diera todo lo que tiene, ¿qué respondería usted?
El siguiente artículo es la segunda parte de una reflexión que nos insta a autoanalizarnos y a revisarnos para ver si somos pobres en espíritu. Además, nos empuja a reflexionar nuestra actitud hacia las posesiones materiales. ¿Estamos poniendo nuestra confianza en Cristo Jesús o en nosotros mismos y nuestras riquezas?
El sermón del monte es una de las enseñanzas más estudiadas por parte de los cristianos contemporáneos. A pesar de las tantas interpretaciones, ¿a qué se refería Jesús cuando dijo: «Bienaventurados los pobres en espíritu»? ¿Quiénes son los pobres en espíritu? ¿Será usted un pobre de espíritu? El siguiente artículo puede ayudarlo a responder esa pregunta.




