La Parábola del Hijo Pródigo es una de las más conocidas del Evangelio y se han imprimido volúmenes con comentarios acerca de ella. Podría parecer pretencioso intentar una interpretación nueva, algo diferente de las que ya se han escrito, pero eso quiero hacer con su permiso.
Hemos estando hablando acerca de las diversas formas como se manifiesta nuestro amor por Dios. Mencionamos la primera, que consiste en obedecerle; y la segunda, que consiste en hablarle constantemente en la intimidad del corazón, hoy hablamos de la tercera.
Cuarta entrega sobre la serie, El Amor de Dios. Dios nunca se sacia de amar, y Él quisiera que todos entráramos a ese círculo de su intimidad, quizá a alguno de nosotros Dios nos llamó en determinado momento de un modo especial y no respondimos a ese llamado, no nos atrevimos a entregarle todo; tuvimos miedo de arriesgar demasiado por su causa...
Tercera parte sobre esta serie acerca del Amor de Dios. Hemos estado hablando sobre el amor de Dios en las anteriores entregas y preguntamos alguna vez ¿Porqué es que Dios nos manda amarle cuando el amor es algo que brota o no brota espontáneamente en una persona, pero que no puede surgir a pedido?
Continuamos con nuestra serie acerca del amor de Dios. Hemos estado hablando acerca del amor de Dios por los hombres y del amor de los hombres por Dios. Vamos a retomar este tema recordando lo que nos dice Pablo en Romanos 5:8.
Presentamos la cuarta parte de esta serie de estudios acerca de la encarnación de Jesús, su vida y su ministerio. Un llamado a reflexionar y a meditar en todo lo que nuestro Señor vivió, experimentó, entregó e incluso sufrió para darnos vida.




