Sermón basado en Salmo 99
Sermón basado en Efesios 4.28-32
Sermón basado en Romanos 15:14
La tarea del intérprete es ardua y delicada, no nos engañemos. El hecho de que podemos contar con la ayuda del Espíritu Santo no nos exime de la responsabilidad de estudiar seriamente el texto bíblico. En ese sentido, es necesario establecer algunas pautas generales que nos permitan sustentar el trabajo de la interpretación bíblica. Las pautas que se ofrecen en este artículo tienen la idea de proveer dirección básica a la tarea del intérprete y no deben ser consideradas necesariamente como un método o sistema de interpretación; son simples sugerencias.
A diferencia del concepto popular que ve al maestro como un simple transmisor de conocimiento, la Biblia presenta al maestro cristiano como alguien que ha sido dotado por el Espíritu Santo con la capacidad de explicar la Palabra de Dios con claridad de modo que resulte en edificación de los creyentes. Enseñar, en una palabra, es actualizar nuestros sentidos al pensamiento siempre vigente de Dios. Ahí está la importancia de nuestro liderazgo.




