Apuntes Pastorales nació de el deseo de hacer un aporte concreto a la vida y el ministerio de quienes se encuentran sirviendo al pueblo de Dios. Por la gracia del Señor, Él ha permitido cumplir este objetivo en incontables líderes a lo largo y lo ancho del continente. Por esa razón, de los muchísimos testimonios recibidos, escogimos algunos para compartir en este número de aniversario.
Ante la realidad de tantos «evangelios diferentes», corresponde que los cristianos nos preparemos espiritual e intelectualmente y que desarrollemos verdaderas comunidades de amor. «Probad los espíritus» y mucho cuidado con todas las ofertas en el supermercado de las sectas.
El discernimiento requiere de una base para medir si algo es correcto. Las Escrituras forman la base del discernimiento. Cuando no hay una base objetiva, sino que todo es subjetivo, no hay de dónde obtener verdadera seguridad. La opinión de uno es tan válida como la de otro. Para saber si una pared es recta se debe poner una plomada, porque si sólo estimamos «a ojo» seríamos engañados. Como cristianos, únicamente podemos tener seguridad cuando hemos «medido» o examinado un asunto cuidadosamente a la luz de la Biblia, nuestra plomada.
Sin querer desconocer que "los grandes y famosos" son necesarios como fuente de inspiración y como «...gran nube de testigos...» (Heb. 12: 1), no podemos olvidar que el mayor acento bíblico no recae sobre grandes personalidades individuales, sino sobre comunidades organizadas a la manera de un Cuerpo cuya única cabeza es Cristo. Porque la Iglesia es, ante todo, un Cuerpo en Misión.
Cada vez se pone más el acento en los dones que en el carácter. Y en muchas ocasiones hasta hacemos «la vista gorda» sobre fallas serias en el carácter de algunos predicadores con tal de entretener a la gente con algunos dones muy «taquilleros». Sería bueno que se indague más sobre aquellos que ocupan el púlpito...
Para lograr una correcta inter pretación de la parábola del hijo pródigo, es necesario liberarla de una arraigada prisión cultural. La parábola ha perdido fuerza debido a que durante siglos, en Occidente, la hemos leído a la luz de nuestras propias presuposiciones culturales. El autor afirma que la encarnación y la expiazión parte significativa de esta parábola y explica las razones liberando trece aspectos de la parábola de la inerpretación que tradicionalmente se les ha dado.




