Dios no se limita a un solo método, ni utiliza el mismo medio cada vez que nos habla.
Cuando la iglesia escoge no guardarse lo que ha vivido en presencia del altísimo, no tarda en sentirse el impacto del evangelio en la sociedad.
Tratemos de desempeñar el papel de Ananías. Dios nos está mandando a buscar líderes para su causa. No es muy difícil identificarlos, pues conocemos las características que Él busca en ellos.
En medio del dolor de la pérdida, Dios nos extiende su gracia para dejarnos ver que él sigue presente, aun en la ausencia del recuerdo.
Más que una emoción, la adoración es la expresión visible de una relación profunda con el Creador.
Estamos tan familiarizados con los acontecimientos del nacimiento de Jesucristo que nos resulta difícil formarnos la idea de que hubo personas cercanas al lugar que se perdieron la oportunidad de ser testigos de ese evento único e irrepetible, en la historia de la humanidad.




