El evangelista en los hospitales
La evangelización en los hospitales es uno de los más importantes, si no el más importante, de los métodos de evangelización, por las siguientes razones: Realizar evangelización en los hospitales de manera competente no requiere de gran instrucción, pero sí son esenciales mucho amor y mansedumbre. El problema del sufrimiento ha causado alarma y dolor a la humanidad a través de los siglos: confronta a hombres y mujeres que no sólo se encuentran cara a cara con este misterio, sino que también experimentan sus incomodidades en forma tangible. Recuerde que la sombra de la muerte descansa sobre algunos de ellos y que el hospital bien puede ser la «última parada» antes de la eternidad. Según la Biblia, pasarán este período sin fin en el cielo o en el infierno. Tratar con ellos requiere de toda la compasión, preocupación y solicitud posibles. Pídale a Dios que le proporcione su propio amor por las personas perdidas. Trate de descubrir sus necesidades profundas, en especial las espirituales. Desarrolle el arte de establecer un buen contacto visual, vocal, táctil. Un paciente con cáncer terminal le preguntó, con nerviosismo, a un médico: «Por favor, dígame, ¿me voy a morir?» Con calma y con toda intención él respondió: «¿Puede decirme de alguien que no vaya a morirse? Yo me encuentro bien y usted está enfermo; pero es posible que yo me muera antes que usted. La pregunta no es: «¿Cuándo me voy a morir?» sino «¿Adónde iré cuando me muera?» Esto proporcionó una oportunidad excelente para explicar el camino de la salvación y el sacrificio expiatorio de Cristo. SUGERENCIAS PRÁCTICAS Dado que la evangelización en los hospitales es de tal importancia y sensibilidad y que puede producir una cosecha tan abundante, resulta de primordial importancia que sea llevado a cabo de una manera eficaz. Las siguientes son algunas recomendaciones prácticas. Vaya en oración y con cautela. Las personas que va a visitar han sido debilitadas por la enfermedad y el dolor. En un mayor o menor grado se encuentran temerosas y ansiosas. Se requiere que sea, a la vez, un serio y alegre mensajero de esperanza. La suavidad de espíritu es lo que debe caracterizarlo. No vaya hasta que no haya orado con intensidad, sensibilidad y compasión. La predicación enérgica y convincente está fuera de lugar para esta ocasión. Todas las instituciones de salud, grandes o pequeñas, poseen ciertas reglas que las gobiernan. Póngase al tanto de las mismas y cúmplalas. No está en una iglesia o en un salón evangelístico, sino en un sitio muy diferente, cuya función apunta a proporcionar la sanidad física o mental de los pacientes. Las personas a cargo de los hospitales a veces se oponen con fuerza a la evangelización en sus instituciones. Tal vez en el pasado hayan tenido experiencias desafortunadas y desagradables con evangelistas poco sabios o demasiado vehementes; o pueden considerar su visita como una intrusión en las vidas y el tratamiento de aquellos bajo su cuidado. No obstante, como visita sabia, usted puede convertirse en un miembro valioso del equipo de salud que rodea al paciente. Siempre pida permiso para ver al paciente. Si su visita está fuera de horario, no interrumpa la rutina de las salas. Los pacientes no deben recibir visitas inmediatamente después de una operación o durante las visitas del médico. Preséntese a la persona a cargo de la sala (estación) y diga que tiene permiso del director (jefe, supervisor). Pregúntele si sabe de pacientes que no tengan visitas y dígale a quién piensa visitar. INDICACIONES IMPORTANTES Grupos de canto La evangelización en los hospitales puede ser llevada a cabo por grupos de canto (reduzca el número a siete personas) de las iglesias. Cuando esté permitido, podrían incluir un breve mensaje, conversaciones personales con los pacientes y la distribución de folletos adecuados. Los grupos de canto son especialmente bienvenidos en la época de Navidad y Pascua. Su mensaje Simplemente enunciado, el mensaje del Evangelio es que todos somos pecadores y merecemos eterno castigo; pero Dios nos amó de tal manera que envió a su único Hijo para que cargara con nuestra culpa en la cruz del calvario. Aliente al paciente a pedir perdón por sus pecados y a creer que Dios lo otorga por medio de Cristo. Mantenga el mensaje simple y claro. Dé testimonio de lo que Dios ha hecho por usted personalmente; muestre que usted no es simplemente un cristiano profesional sino que ha experimentado aquello de lo que habla. Aprenda cuándo y cómo formular la pregunta más importante: «¿Le gustaría recibir a Jesús como su Salvador?» Ofrézcase a orar por ellos, en especial con los pacientes muy graves, para ayudarles a verbalizar una oración con usted. «Hasta los enfermos en estado inconsciente (comatosos) pueden ser llevados a Cristo mediante la oración con ellos, aun cuando ellos mismos no puedan responder de manera verbal», dice el Profesor Gerry Landry, ex-profesor adjunto de Medicina Interna. Busque cualquier respuesta que pueda darle: un movimiento de mano, de ojo, de cabeza. Utilice las Escrituras tanto como sea posible, ya que si bien la mente puede estar en inactividad, el espíritu puede responder a la Palabra (He. 4.12). Argumentos en contra de la evangelización en los hospitales Los argumentos en contra de la evangelización en los hospitales son muchos y variados. Busque aliento, sin embargo; en el hecho de que el Señor mismo dispensaba libremente el mensaje del Evangelio mientras curaba las enfermedades físicas de hombres y mujeres. El caso del hombre paralítico que fue descendiendo a través de una abertura en el techo, en Capernaum, es un buen ejemplo. El Señor Jesús primero perdonó sus pecados y luego sanó su cuerpo. La oposición a la evangelización en los hospitales a menudo se basa en lo siguiente: Empleo de material impreso Normalmente los pacientes tienen tiempo para leer, y un libro o folleto, bien elegido, podría ser de gran valor para ellos. Recuerde que están en el hospital porque no están bien y en consecuencia no son capaces de poner toda su concentración en lo que están leyendo. Un libro «pesado», físicamente o en su contenido, no es la mejor elección. Un libro en rústica o un tratado con letra grande y que contenga un mensaje que dé alegría y luz al paciente sería lo más aceptable. Algunos tratados y libros hechos para llamar la atención, despertar y bendecir a un no cristiano cuando está bien, podrían resultar perjudiciales cuando está enfermo. Folletos impresos en colores con porciones de las Escrituras, tales como los publicados por las Sociedades Bíblicas, son adecuados para los pacientes. Estos se pueden obtener en muchos idiomas. Conclusión y resumen No mire la evangelización en los hospitales como de valor secundario en su ministerio. El Nuevo Testamento registra varias entrevistas privadas, personales que el Señor Jesús y sus apóstoles mantuvieron con algunos individuos. Estos encuentros tuvieron resultados importantes y de largo alcance y han sido relatados para que recibamos aliento y luz. El amor de Dios por los enfermos es su garantía de que Él lo capacitará para alcanzarlos. ¡Que el Señor lo unja y lo use en este vital servicio! Tomado de «The Calling of an Evangelist», 1987. Segundo Congreso Internacional para Evangelistas Itinerantes. Usado con permiso. Apuntes Pastorales, Volumen XII, número 3 .

