El poco esfuerzo que demandan las formas externas desvia el corazón de la práctica de la devoción.
Si busca superar el desánimo en el ministerio, debiera asumir de manera intencional el reto de oponer resistencia.
Los tumultuosos eventos en el mundo Árabe ocultan un urgente llamado para la Iglesia de Dios.
La grandeza de un ministerio no se mide en términos de números, sino en términos de fidelidad.
Un líder debe poseer la capacidad, en tiempos de crisis, de poner distancia entre su vida y las circunstancias que lo rodean.
Las victorias y los logros definitivamente tienen otro sabor cuando las vivimos en equipo.


