Los resultados verdaderos se miden por el peregrinaje, no por un evento independiente.
Dios siempre supera nuestras más altas expectativas y nos asombra de manera sorprendente.
Dos actitudes son nocivas en el pastoreo, cumplir por obligación y servir por el beneficio personal implícito.
Para los que han depositado su confianza en el Padre, la «preocupación» es, literalmente, innecesaria.
El éxito que Dios quiera dar a nuestro ministerio es uno de los elementos que ponen a prueba nuestro corazón.
El deseo de huir de Dios viene por la lucha entre nuestra voluntad y la de Dios, pero nuestra voluntad nunca debe imponerse sobre lo que decidimos hacer.








