Con oración podemos tocar vidas de maneras que no son posibles con otras actividades.
Todo líder maduro, que ha prestado especial inerés por sus discípulos, debe pesar cuidadosamente sus palabras antes de emitirlas.
Un buen líder escucha a sus consejeros aunque la opinión de ellos se aparte de la suya.
Nuestro distintivo de lideres con llamamiento celestial es nuestra preocupación por las personas.
El problema no está en tener sentimientos depresivos sino en que ellos controlen mi conducta.
Lo que un líder es, queda al descubierto cuando los más cercanos a él le dan la despedida.


