Los problemas son un factor de toda relación entre personas. La presencia de estos no es nociva para la relación, pero muchas veces la falta de madurez para manejarlos termina dañando seriamente a las personas involucradas
El ministerio juvenil es un trabajo muy serio, quizás el más serio de todos si se toma en cuenta el tipo de decisiones que tienen que tomar los jóvenes decisiones que afectarán el resto de su viday se considera cuántos de los miembros de nuestras iglesias tomaron sus decisiones espirituales más importantes en la adolescencia.
¿Cómo podemos, en medio de todas estas presiones que nos acosan, sobreponernos al desánimo, y también mantener la frescura espiritual? Personalmente, estoy convencido de que la raíz del estancamiento es, con frecuencia, la falta de autodisciplina.
En la iglesia, el amor es una exigencia que madura, y las imperfecciones son el reto que afirma la confianza en la gracia del Señor. En ella, el crecimiento sucede a pesar de y gracias a la imperfección de sus miembros.
Resulta fácil confundir el caminar con Dios con el trabajar para Dios. El líder que lee la Biblia buscando material y que ora por otros en su trabajo puede fácilmente pensar que esos momentos resultan adecuados y suficientes para cuidar su salud espiritual personal. Pero, está equivocado...
La propuesta de Pablo es «formación en la acción». Porque el discipulado no es un proceso retórico a la manera de la escuela clásica griega, el discipulado es un proceso de vida que se aprende en medio de la acción de servir a Cristo.


