Es imposible realizar un ministerio de liderazgo, sin que uno tropiece al menos unas cuantas críticas en el camino. A continuación encontrará siete prácticos consejos que le pueden ayudar a manejar las críticas de una forma saludable y bíblica.
A lo largo de la historia, la necesidad humana de pertenecer a una colectividad ha provocado la reunión de las personas. Esta manifestación también se ha extendido a la iglesia del Señor y creo que es el motivo por el cual se le ha dado a los grupos pequeños un lugar prominente dentro de la iglesia.
El desgaste espiritual es una condición común de aquellos que sirven en los proyectos del Señor. Si usted es líder seguramente también ha pasado, en algún momento de su vida, por situaciones de desgaste en las cuales, abrumado por las incesantes demandas del pueblo, también deseó «tirar la toalla».
La vida ministerial es un camino lleno de sorpresas y siempre se encuentran momentos agradables o desagradables en este andar. Pero si cada uno de esos eventos los consideramos como oportunidades divinas, viviremos nuevas experiencias con las cuales nuestro ministerio se verá enriquecido. A esta pluralidad de vivencias le denomino transición.
Jesús dio instrucciones a sus seguidores de alejarse de los modelos de liderazgo gentil y judío que imperaban en ese entonces, «Mas entre vosotros no será así», les dijo Jesús (Mt. 20.26). Una iglesia con un liderazgo de servicio muestra las siguientes características: los líderes siervos.
Al estar en contacto con muchas personas, llenas de preguntas sobre asuntos espirituales, he descubierto que ese interés generalmente surge por el sentimiento de que en sus vidas hay algo que no funciona como debería. Por tanto, sus interrogantes son más bien motivadas por la inseguridad o el dolor y en realidad, esas personas buscan alivio, no solo información.


