Cada pastor necesita comprender que puede planear cómo terminar con una etapa de su ministerio: la puede concluir de una manera optimista, positiva y redentora, o de un modo pesimista, destructivo y antagónico. De él depende la elección, y vivirá con ella por el resto de su vida.
Juntamente con la integridad, el pastor gana respeto siendo competente en lo que hace. Una de las mejores maneras de exhibir este atributo y así ganar el respeto de la congregación es siempre llegar al púlpito preparado.
Seis maneras de crecer como líder cristiano. 1 Timoteo 4:15, 16
Existe un grupo que se autodenomina pescadores. ¡Y hete aquí que hay muchos peces en las aguas, por todos lados! De hecho, toda el área está rodeada de arroyos y lagos; llenos de peces. ¡Y los peces están hambrientos! Semana tras semana, mes tras mes, año tras año, éstos, que se llaman a sí mismos pescadores, se reúnen y hablan su llamado a pescar, acerca de la abundancia de peces y sobre cómo deben atender la pesca. Año tras año defines cuidadosamente lo que significa pescar, defienden la pesca como una ocupación y declaran que la pesca debe ser siempre la tarea primaria del pescador
Para servir mejor al Señor necesitamos hoy, imperiosamente, esa feliz y fructífera combinación de unción celestial y sentido común santificado, como la que Dios plasmó en el ministerio de Dwight L. Mooody. Si bien debemos evitar una mera imitación, nos hará bien considerar las realidades espirituales que lo impulsaron.
El pastor y el peligro sexual


