Serie escrita por el Hno. Pablo. Cartas a Timoteo, número 2.
Una pequeña y sencilla amonestación a la humildad y a huir del afán por ser mayor a los demás.
El concepto de «llamamiento» es una de las ideas bíblicas más profundas. La Biblia presenta varias historias acerca de llamamientos de hombres y mujeres quienes, cuando fueron llamados al servicio, salieron y marcaron a su generación en una forma particular. Tales llamamientos tenían varias singularidades. ¿Ocurre lo mismo hoy en día?
Quiero hacer hincapié en el peligro de la vocación espiritual. Me temo que este artículo va a sonar como malas noticias, pero creo que podemos traer sanidad para nuestra vocación si conocemos los principados y potestades que pueden venir a distraernos de nuestro llamamiento.
Si usted es como yo, entonces no le agradan los conflictos y cree que si no aprende a manejarlos, tal vez no tenga que hacerles frente. Sin embargo, el conflicto es tan inevitable para los cristianos que Pablo le dice a Timoteo: «todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Ti. 3:12).
Terminar bien no significa alcanzar la perfección, sino como Pablo, proseguir hasta el final para que cuando éste llegue, nos encontremos aún creciendo en amor e intimidad con Cristo. Los autores compararon escritos sobre los muchos líderes que estudiaron, tanto de los que han terminado bien como de los que no han terminado bien. Los que terminaron bien parecen haber tenido algunas características similares y a los que no terminaron bien les faltaban esas mismas características. Estas cinco características son estudiadas en el artículo.


