La iglesia es un cuerpo variado que se mueve hacia un mismo fin. Para que viva, crezca, sirva y se reproduzca, necesita de armonía interna, necesita estímulo mutuo e inteligente correspondencia entre sus diferentes miembros. La creación, el desarrollo y el mantenimiento del ambiente interior de una iglesia es una de las importantísimas funciones del Espíritu Santo y de los pastores.
¿Puede usted dirigir cuando no se siente espiritual? Texto Bíblico: Romanos 12:15-16
Como sucede con casi todo la vida, entre más esfuerzo y empeño uno pone, mejor es el resultado. Conocer bien al oyente, el mensaje y el medio es importante, pero sólo es un punto de partida para trabajar con creatividad y diligencia a fin producir programas de valor impacten las vidas de miles personas.
Los líderes existimos para guiar y dejarnos guiar. Especialmente para ser guiados por el Espíritu Santo. Aunque predicamos y enseñamos acerca de ser guiados por el Espíritu Santo, cuando llega el momento de ser guiados por él nos parece cuesta arriba y hasta no discernimos que el Espíritu Santo nos está guiando. Por lo regular la dirección del Espíritu de Dios nos introduce en cambios, giros inesperados y creación de nuevos escenarios. Existen dos tipos de líderes que se diferencian por su reacción a la dirección del Espíritu Santo.
Aquellos que están en el ministerio enfrentan dos tentaciones en relación a las posesiones materiales: la austeridad y la intemperancia. He aquí un resumen del Libro III, Capítulo 10 de La Institución de la Religión Cristiana del Reformador Juan Calvino (1509-1564).
Guía de estudio que contiene ocho consejos prácticos para la formación de un equipo de liderazgo adecuado.


