Serie esacrita por el Hno. Pablo. Carta a Timoteo , número 8
Dios no ha prometido inmunidad al que se causa daños físicos y mentales en pro del Reino. El ministro que descuida su salud no queda excepto de enfermedades. De su propia experiencia, y debido a la enfermedad del corazón que sufrió, el autor nos comparte esta interesante reflexión...
He aconsejado a cristianos que han arrojado cosas, golpeado y aun estrangulado a sus esposas. Perdí la cuenta de la cantidad que fueron despedidos de sus trabajos después de haber tenido un ataque de ira.
Al cumplirse un año más de la reforma protestante les presentamos hechos notables, curiosos y poco conocidos acerca de los años posteriores del ¨Padre de la Reforma¨ Martín Lutero.
Hace veinticinco años, en 1977, cuando sentí que el Espíritu me impulsaba a escribir el libro Principios y alternativas de trabajo pastoral, dediqué un capítulo al importante aspecto de la consejería pastoral. Para que tuviera una base más sólida que la de mi experiencia pastoral de veintitrés años, en ese tiempo realicé una encuesta entre pastores de varios países latinoamericanos. Los datos coincidieron unos con otros, e incluso con lo que yo había observado en mi labor pastoral.
Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias» (Hch. 15:36-41).


