Soy soltera y he conocido al Señor por algunos años. Hace algún tiempo tengo un novio al que quiero mucho y creo que me quiere también. Poco a poco fuimos cayendo en caricias indebidas hasta tener relaciones sexuales; después nos sentimos muy culpables y prometemos no volverlo a hacer pero caemos de nuevo. ¿Cómo podemos romper este círculo?
Cuando se habla de ministerio femenil la mente sólo se ubica en el servicio que las mujeres dan a mujeres. La mayoría de las veces se limita a una asistencia de carácter eclesiástico, que persigue velar por las mujeres en el área espiritual.
Todo hombre de Dios está expuesto a las tentaciones más duras a fin de despertar pasiones desenfrenadas. La esposa puede ser realmente un verdadero instrumento para ayudarlo a estar en defensa y alerta.
Alcanzar a otros para Cristo es la llave para desarrollar una vida apasionante, y mi deseo es contribuir en lo que pueda para que estés activamente involucrada en la Gran Comisión de nuestro Señor Jesús.
¿Por qué hoy día las mujeres no pueden ejercer posiciones de liderazgo si tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se ven ejemplos de mujeres que fueron puestas en esa posición por Dios mismo? Continuamos con la serie dedicada a la no jerarquización de los géneros. En el primer artículo la autora nos ha provisto de una reflexión sobre la hermenéutica correcta y un análisis de las interpretaciones tradicionales de la Creación y la Caída. En esta segunda entrega, la autora nos presenta sus observaciones en el Antiguo y Nuevo Testamentos de mujeres que asumieron posiciones de liderazgo, tanto en la vida religiosa, como en la civil y en la familiar.
¿Pudo Jesús haber seguido el ejemplo de María? En Mateo 26.613, Marcos 14.39 y Juan 12.18, las Escrituras narran la historia de María de Betania, quien ungió a Jesús con medio litro de nardo puro. Mateo y Marcos hacen un énfasis en el hecho de que ella derramara el perfume sobre la cabeza de Jesús.


