Uno de los muchos problemas que debe enfrentar el pastor en su ministerio es el trato con los intelectuales, que bien pueden ser profesionales, profesores, maestros o simplemente personas de elevada cultura.
La misión del predicador es hacer entendible intelectual y espiritualmente el mensaje del Libro. La forma en que el predicador lee la Palabra es elemento crítico para influir poderosamente en la vida de su congregación. El artículo reta y da algunas recomendaciones para la buena lectura en público.
Sermón basado en Juan 1:1-5
Sermón basado en 2 Pedro 1:1-4
Sermón basado en Lucas 16.1931


