La temperatura general de nuestra querida Latinoamérica ha subido nuevamente unas cuantas líneas en el termómetro, y no me refiero precisamente a los guarismos meteorológicos.
En medio de las desiluciones recordemos que tenemos de nuestro lado al mejor Consolador (el Espíritu Santo) Aprendamos juntos cómo mantener las esperanzas vivas a pesar de lo que ocurra a nuestro alrededor.
Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Al morir nada material te llevas, te llevarás las buenas acciones que supiste realizar. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida.
El mundo desesperadamente está buscando algo perfecto, fiel, recto, puro, limpio, verdadero y justo. Eso lo tenemos en la Palabra de Dios. Los seres humanos sacrificarán cualquier cosa para poseer lo que convierte el alma, que hace sabio al sencillo, que alegra el corazón, que alumbra los ojos ...
El diálogo con las generaciones bajo nuestro cuidado nos permite redescubrir y entender de mejor forma los contenidos mismos de nuestra esperanza.
Es fácil caer en una actitud de resignación y creer que somos lo que somos sin mucha consideracion. Nuestro llamado, sin embargo, es a estirarnos, una y otra vez, hacia la vida plena y completa que Dios promete a los suyos...


